
Buenos Aires, 6 de diciembre de 2010.
Hermanos del MFC en la Argentina
Volviendo de nuestra visita a las diócesis de Concordia y Corrientes, con el espíritu regocijado por el encuentro con nuestros hermanos y con la compañía de María en la advocación de Itatí, nos asaltó un pensamiento espiritual que fue cobrando cada vez más fuerza a lo largo de los días, clarificado entre los dos.
En los talleres que hemos dado, al hablar de la paternidad dijimos que no sólo existe la paternidad biológica y de corazón llevada a cabo por medio de la adopción sino que también existe una ‘paternidad social’ que podemos ejercer en jóvenes de nuestro alrededor, sean alumnos, amigos de nuestros hijos, sobrinos, vecinos, etc. A raíz de meditar todas estas ideas nos quedó claro que en la sociedad está faltando la imagen de padres (madre-padre que se amen y reflejen a Dios uno y trino) y que es urgente salir a ejercer esa ‘paternidad social’ para bien de tanta juventud que necesita ver la belleza del matrimonio y la familia, a través de nuestra imagen, aunque sea imperfecta.
Entonces se hizo un nuevo click y recordamos que nuestro Secretariado de Jóvenes se reconoce como de ‘jóvenes en familia’; y dijimos: “Claro, es un grupo juvenil con un carisma propio, en el que los dirigentes no son sólo jóvenes sino que siempre hay un matrimonio con ganas de ejercer su fecundidad a través de la ‘paternidad social’”.
Por ello –a cuento de que hay otros movimientos que trabajan con jóvenes–, creemos que tendríamos que esforzarnos por tener grupos de jóvenes en todas nuestras diócesis y así podríamos atender también a hijos de familias incompletas, irregulares, ensambladas o que tengan ‘padres no funcionales’; y así estaríamos todos trabajando por sanar, suplir, potenciar, educar, dar ejemplos a cualquier joven de nuestra querida Argentina y no sólo a hijos de emefecistas (que Dios quiera estén como dirigentes en esos grupos).
Próximos ya a la fiesta del Nacimiento de Dios, queremos saludarlos a todos con el deseo de que aparezcan muchos matrimonios que, además de desempeñar esta ‘paternidad social’ en toda ocasión que se les presente, estén también dispuestos a ayudar a nuestros jóvenes –prioridad pastoral– aceptando ser guías de los grupos del Secretariado de Jóvenes.
Que el Niño Jesús, que hace renacer cada año su mensaje de salvación, renueve en todos el ardor misionero a través de este instrumento de la Iglesia que es el MFC, cuya antorcha, entonces, no ha de apagarse.
Con afecto en la Sagrada Familia de Nazareth e invocando para todos la protección de nuestra Patrona, la Virgen de Fátima, les deseamos una feliz Navidad,
Pablo y Marcela Cavallero
Presidentes nacionales del MFC en la Argentina